jueves, 11 de octubre de 2018

"Nuestros" Bell


El primero de los Bell que llegó a estas tierras fue George Thomas, quien habría nacido en Aberdeen, Escocia en 1801. Su familia tenía una fundición de hierro donde fabricaban máquinas agrícolas y diversas herramientas de trabajo como arados, rastras, palas, rastrillos, trefilado de alambre, etcétera, y como era uno de los hijos menores y según la ley británica sólo heredan los primogénitos, se vino a la Argentina, un promisorio país que estaba naciendo y del que ya se hablaba mucho en Europa. Fue uno de los tantos escoceses que arribaron a nuestro país hacia los años ’20 del 1800, época que nuestra historia reconoce como “de la anarquía” por el proceso político que vivía el país en manos del caudillismo.
        
Siendo por entonces España e Inglaterra potencias comerciales antagónicas, de alguna manera los británicos tenían sumo interés en participar de los nuevos mercados que se abrían en el ex virreinato, sobre los cuales España había ya perdido su dominio.

Rosas y Vernet

George Thomas Bell, recibía de su familia una parte de la producción metalúrgica desde Escocia para comercializarla aquí. Pero como su principal comprador era el Estado y no le pagaban, llegó un momento en que le saldaron la deuda con tierras, entre ellas las de la Estancia Chica, predio perteneciente en la actualidad al club Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Esas tierras habían sido entregadas por Juan Manuel de Rosas a don Luis Vernet, gobernador de las islas Malvinas hasta el momento en que fueron ocupadas por Inglaterra en 1833. Lo que comenzó siendo un reconocimiento del gobierno del Restaurador para con quien rigiera los destinos del archipiélago hasta la usurpación británica, acabó resultando una paradoja burlesca: esas mismas tierras, con la anuencia de los herederos de Vernet, acabaron en manos de otra familia súbdita de la corona.

Bell se instaló entonces en la actual localidad de Abasto, en el casco de una estancia que llegaba hasta el Río de la Plata por los bañados de Punta Lara. Sus hijos se instalaron luego en estancias de los alrededores, surgidas de sucesivas divisiones de la Estancia Grande: Archivaldo recibió la Estancia Chica, Tomás la Estancia El Rincón (las parcelas dominantes son las que ocupan la casa de campo del Colegio de Abogados de La Plata, el Haras Firmamento y el Colegio Mater Ter Admirabilis) y Jorge en 1879 tomó posesión del remanente de la Estancia Grande (guarnición militar City Bell y la localidad que hoy nos ocupa), un territorio para nada despreciable, por cierto.

Genealogía


         Rastrear la historia de la familia Bell en los archivos británicos es más o menos lo mismo que investigar el origen de cualquier apellido representativo de la cultura española en los archivos de la península ibérica: se trata de un apellido más que difundido y, más aún, con nombres que se repiten de generación en generación en varias familias de igual apellido. Tanta es la confusión que Eduardo Bell, representante del “Clan Bell” en Argentina, ante nuestra dijo: “Tengo entre mis antepasados un George Bell pero hay una discusión en la familia sobre si nosotros somos de la rama City Bell-Chascomús u otra. De cualquier manera estamos desde 1816 dando vueltas a partir de la primera colonización hecha por los escoceses en Monte Grande”.
      
"Nuestros" Bell, como los individualiza Juan José Vendramín en una recopilación histórica, parten del tronco fundado hacia fines del siglo XVIII por James Bell y Elizabeth Hogg. El trabajo de Vendramín, depurado con el fin de ocuparnos sólo de la línea “citybellense”, por así llamarla (su versión completa puede leerse en el apéndice correspondiente), arroja el siguiente árbol genealógico:  James BELL (1769-1820) & Elizabeth HOGG (1773-1842) tuvieron cinco hijos:  Elizabeth (1802-1862), casada con Alexander DOUGHTY (1799-1872); Thomas, casado con Margaret MCKENZIE; Henry (?-1881), casado con Helen PATERSON, Janet, casada con Thomas ROBSON y George Thomas (1801-1879) casado con Isabella WATSON ( ? -1887). En él se inicia la historia de City Bell.


         Desde el puerto de Liverpool (la ciudad-puerto que varias décadas después sería cuna de The Beatles) según unas fuentes, o bien de Glasgow (según el testimonio de su bisnieta, Lorna Pamela Bell) George Thomas Bell habría llegado a nuestro país a bordo de la fragata "Symmetry" en agosto de 1825 (o 1831) junto con sus hermanos Henry y Thomas. Su primer destino como parte de un contingente de colonos escoceses fue la colonia Santa Catalina en Monte Grande, fundada por los hermanos Robertson, de conocida actuación en la política inmigratoria en estas playas. Allí, en 1834, los tres hermanos compraron 328 hectáreas. Pero la decisión de Thomas de regresar a Gran Bretaña y la de George de independizarse en el negocio agropecuario, hicieron que Henry Bell adquiriera la parte de sus hermanos y añadiera otra fracción en 1867. Allí construyó un palacete inglés al que llamó "La Chacra", que aún existe en la ciudad de Temperley, en el conurbano bonaerense.
        
George se radicó en Argentina y junto a Isabella Watson tuvo seis hijos:  Margarita, Inés, Archivaldo Diego, Guillermo Enrique, Tomás y  Jorge Eduardo (1860-1910) casado con Catalina Shaw (1843-1927). Este Jorge Eduardo Bell es “nuestro” Jorge Bell, quien tuvo cuatro hijos:  Eduardo Jorge (su hija Illeana se casó con quien luego sería presidente de facto de la Nación, Alejandro Agustín Lanusse), Percival Guillermo, Ethel Maud, y Mabel Meay.

George Thomas Bell adquiere el 2 de diciembre de 1846, a Faustina Ximénez, el terreno de la estancia denominada "San Ramón" (por Ramón Rodríguez, antiguo propietario de quien toma su nombre el arroyo que hoy oficia de límite entre Gonnet y nuestra localidad), la que originalmente comprendía las suertes de estancia "Panes", "León" y "Gato". El 7 de mayo de 1851, Bell anexará además el establecimiento “Punta de Lara”, propiedad de la familia Wright, tierras que en 1896 serán vendidas a Luis Castells y de cuyo apellido toma su nombre en la actualidad el barrio vecino de Villa Castells.




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