jueves, 1 de noviembre de 2018

City Bell Sociedad Anónima

Jorge Bell muere en 1910 en su estancia de Tandil. Dicen que fue producto de un infarto a causa del disgusto que le provocó una discusión con su capataz. Bell parecía ser muy nervioso y en esos estados tartamudeaba bastante, además de descargar sus tensiones haciendo fuerza. Por ejemplo, era capaz de torcer los cubiertos de plata del comedor familiar. 

Lo cierto es que tras su fallecimiento su esposa delega en su hijo mayor, Eduardo, la administración de la herencia familiar. Entre otras medidas, Eduardo Bell decide conformar una sociedad anónima -a la que llaman "City Bell"- con el objeto de fundar un pueblo en unas 300 hectáreas que los accionistas adquieren al resto de los herederos, La imagen es de un certificado de acciones de la Sociedad Anónima City Bell, fechado en julio de 1913. Lleva la firma del propio Eduardo Bell, de su tesorero y de José Guerrico, presidente de la S. A.

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