martes, 22 de julio de 2025

008 Macarena, cerros y lagos

 

Macarena, cerros y lagos es una breve historia desarrollada junto al lago Lácar, en San Martín de los Andes. Pasá y escuchá, sos bienvenido. ¡Y suscribite a mi canal de Spotify!

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miércoles, 16 de julio de 2025

sábado, 28 de junio de 2025

En la escuela se habla de radio

 

 
Cuando mi compañera de trabajo @María Panelli me escribió por whatsapp preguntando si podía hacerme unas preguntas, ni ella ni yo sabíamos la alegría que iba a generar en mí ese hecho. Es que su hijo Joaquín está en 2° grado y la maestra les había pedido a él y sus compañeritos, que hicieran algunas preguntas sobre la radio a personas "mayores de 60 años" (María, estás perdonada). 
 
Cosas simples: cómo era la radio que había en casa, qué escuchábamos, qué nos llamaba la atención de la radio.
 
¿A qué viene este comentario? A que me parece una muy buena noticia que una maestra de nenes de, promedio, 8 años, les hable a sus alumnos acerca de la radio y los haga "investigar" sobre el tema. 
 
Los que tenemos por la radio un sentimiento especial entendemos la importancia de ese hecho. No todo es celular e internet, redes sociales y posteos. Por detrás de todo
eso, existió, existe y existirá la radio. Gracias, señorita maestra.
 
 
28 jun 2025 

Un hornero en la carnicería

         Ayer el carnicero, morochón de tez colorada a fuerza de adrenalina, justificaba lo injustificable: el mal fútbol jugado por Boca Juniors en este Mundial de Clubes 2025 que se está desarrollando en Estados Unidos. Que el grupo no los favoreció, que los otros tienen a Messi (cuyo equipo sacó del torneo a River, no a Boca), que la dirigencia, que el técnico…

 De repente, lo que vi con el rabillo del ojo me dejó, por un momento, estupefacto. Creí que lo que había pasado velozmente junto a mi zapatilla derecha era una rata. ¡Una rata en una carnicería! Estuve a punto de dar media vuelta e irme, dejando al analista futbolístico con la cuchilla en una mano y la chaira en la otra, dispuesto a atacar un inofensivo rosbif.

 Pero miré bien, y lo que en un principio creí que era un roedor no resultó ser más que un tierno hornero que alcancé a identificar cuando ya descendía por el umbral de la puerta.

 -¿Lo vio? Viene todos los días, entra por la puerta del fondo y sale por la del frente, o al revés. Es mansito -me dijo, bajando el rubor de su rostro, tornando en ternura su mirada, casi con emoción. Una emoción muy diferente de la que sentía cuando hablaba de fútbol, menos de un minuto atrás.

miércoles, 25 de junio de 2025

Erre

 


Ruedan ruidosas las ruedas del ferrocarril. Redondas, ferrosas, recorren rieles alrededor de la redondez de la Tierra.
Reses cimarronas rodean corrales; rebuznan los burros, arremeten en ronda, rapiñan carroña en rebaño.
Respira Raúl cuerpo a tierra, se arrastra bruto en el barro bravo y rojizo, correntino reo, rechoncho con porra y seborrea, con gorra, birrete y correa. Berrinche rotundo de rabas con birra, churrasco y burrata, turrón y torrontés. Corre rerrápido, replica a un reloj, respira ronco y resuella ronquido, resuena la farra aberrante. Carrera marr.
Ruge en Marruecos un marroquí rufián de Rabat, le agarra corriente; se arroja del cerro, rodando en redondo. Un perro marrón lo agarra al revés, desgarra el garrón, rata atorranta, retruca un retruécano pedorro y retonto. Se aterra un rabino rezando por Roma; raja raudo en roja Ferrari.
Cual ruiseñores, cotorras en barra arrasan cruzando la ruta: remolacha y ruda, alcaparra y repollo, berro y garrapiñadas, rastrojo y arroz. Arrullo de zorro marrano de rabo ralo, rotundo garrote, terrible y horrible, de hierro enroscado.
“Marroco con crema” -ruin, Raúl lo recuerda-, rociado con ron y ramas de ruda. Se cierra en la sierra rocosa recio nubarrón con rayos. Arrecia el torrente. Algarrobo retoño es refugio; es rancho con parra y es rancio el rocío. Corrupta corriente del río crecido.
Raúl y el marroquí se enrostran resaca. Restañan rencores, reparten los remos, remontan remansos y remolinos. Fragancia zorrina; horror de rutina.

Be ese

 

A veces el abc de la obsecuencia es absurdo. Observen al presbítero en el ábside del subsuelo, obstinado en absolver a un observador con presbicia. Absolutismo obsoleto.
Subsistencia abstracta, la del obstetra obsesivo. Observa obsecuente y absorto la obscuridad absoluta. Subsana y subscribe, cual subsecretario abstemio, absorbente obstáculo sin subsidio. Se abstiene de absorber substancias subsecuentes. Obsequia subsiguientes obsolescencias subsidiadas.

lunes, 14 de abril de 2025

Efe

De faz afeitada y frac, fanguyos con friza, finura efímera, Félix fluía feliz un fresco febrero fenomenal. Farfullaba afable falsas filosofadas filosas frente al flaco de Fito. Famélico, afanó fugazza fría, fideos, filetes y fernet. 
 
Fue flatulencia fija y fulgurante flojedad de esfínter. Fugaz y floja la faja, enfiló por el foro fugando de su fétida esfinge. Fulera fragancia, fuego fatuo y fragante. Firulete fatal de efusivo efluvio, falto de freno. 
 
Fito fenecía de enfado pero Félix afinaba en defensa fallidas estrofas fantasiosas. Falso esfuerzo graficando felonías, fileteos de farsa.
-¡Faaaaaaaa! Fuiste, Félix -refutó Fito, furibundo y ofuscado.
-¿Te fijaste en tu fofa finura, fraterno infeliz? -finteó Félix a Fito, cual felino desafiante. 
 
La figura de Félix flameaba flagrante, fané, fisurada, afincada, fenecido el fulgor. Fulminante y furtivo final no feliz. 
 
Fin.

 

martes, 8 de abril de 2025

Te

 


Tito Taratutto trastabilla. Tonto, tiembla tanto que teme desternillarse. Trasunta tembleque.

Altruista, Teté Tiramonti tira el té que tomaba. Se atora. Tienta tenue tenerle enhiesta la testa torcida de Tito.

Tito tose, contorsiona. Titila la vista tras estrabismo súbito. Arremete Teté, no tira la toalla ni estira la pata; tantea el entorno; atina y sostiene, tiesa, torpe, entera.

Atónita, persiste y lo toma a Tito del torso, le estira el cachete, le frota la frente.

“¡Tanto tiempo -tartamudea y repite-, tanto tiempo!”. Y al trote triunfal, tomando mate y masticando torta, Tito Taratutto y Teté Tiramonti transitan triunfales la ruta estrecha que tira al Poniente.

 

 

Guillermo Defranco

07 abr 25

lunes, 17 de marzo de 2025

Alguien recogerá el guante

 


      Pensar seriamente en el futuro de City Bell nos lleva a tener muy presente su pasado. Con 111 años de vida como comunidad, hemos tenido la dicha de beber nuestra historia de manera casi directa desde sus protagonistas, aquellos pioneros que hundieron sus pies en la tierra de lo que fuera la Estancia Grande de Jorge Bell.  Y de los hijos de aquellos fundadores que, por fortuna, aún comparten con nosotros la cotidianidad de la vida pueblerina.

 

         Fue en la década de 1990 cuando la aparición del semanario City Bell-Hechos&Personajes (una bellísima aventura periodística que perdura en el recuerdo) comenzó a remover la pelusa del tiempo acumulada sobre anécdotas, relatos, viejas fotografías y añejas publicaciones. Y seguramente que sin proponérselo, CB-H&P fue el disparador de una corriente de interés y de propagación históricos tanto en antiguos vecinos como en nuevas generaciones que eligieron nuestra comarca para asentar sus familias.

 

         Días atrás conversábamos sobre el pasado y el presente del pueblo con la periodista e ilustradora Cristina Ramos. En torno a la mesa de un café de moda ubicado frente a una de la casas centenarias de las calles 8 y 15 –hoy, albergue de una pizzería- al tiempo que discurríamos sobre la necesidad de no perder el pasado, ella consultaba acerca de los edificios relevantes que habría de incluir en un trabajo sobre las casas históricas citybellinas,.

 

         Quiérase o no, estamos en un tiempo de recambio generacional en City Bell. En un hipotético relevamiento vecinal, con seguridad hoy deben ser más los “nuevos” que los “antiguos”, los llegados en los últimos años que los “nacidos y criados”. Quienes caminábamos la treintena de edad cuando comenzó este proceso de contar la historia, seguimos siendo jóvenes pero con seis o siete décadas en nuestro haber y una larga lista de limitaciones en materia de salud. Es hora, incluso contra nuestra voluntad, de plantear el desafío, de arrojar el guante y rezar para que alguien lo recoja.

 

         Aún con ese mismo guante en nuestra mano, aún cuando no lo hemos arrojado todavía, nuestra interlocutora –que no es vecina de City Bell pero cada día lo ama más- entendió nuestra preocupación y la hace propia. Tenemos el pálpito de que esa mesa de café, escenario de esa conversación entre dos desconocidos preocupados por el futuro del pasado, acabará siendo el lugar de nacimiento de una nueva generación de guardianes de la historia.

 

         Cuando en torno al 10 de mayo próximo –conmemoración de la fundación de nuestra localidad- demos algunas charlas referentes a la efeméride y a la identidad local, la inquietud será planteada de manera abierta y frontal. Hay, además de la tradición oral, mucho material artístico y documental sobre el pasado de City Bell en busca de curadores y de valientes que se carguen al hombro el riquísimo pasado local, que no quiere ni debe perder su idiosincrasia y su identidad.

 

 

Guillermo Defranco

17 mar 2025

 Ilustración: edificios históricos de City Bell; cerámicas de María Elena Paunero