Jorge Bell tenía dos
establecimientos -La Pacífica
en Tandil y La Favorita
en Balcarce - entre otras
propiedades. Ambos eran estancias ganaderas y producción invernaba en la Estancia Grande.
Esta acumulación de fundos no
sería a perpetuidad, puesto que no pocas veces debió ceder terrenos al Estado
como las hectáreas que se le expropiaron en oportunidad de realizarse el
trazado para la fundación de la ciudad de La Plata , nueva capital provincial a partir de la
federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1882.
Una estancia de excelencia
Hacia 1910, el diario La Nación publicaba artículo
que decía, entre otras cosas:
“La Estancia
Grande , de don Jorge Bell, se halla situada sobre la vía
férrea de Buenos Aires a La
Plata. Es una de las más ricamente sombreadas con plantas
altas y valiosas, divididas ora en isletas, ora en cortinados tupidos alrededor
de sus 28 potreros…
“En la Estancia Grande
hay pastos insuperables, regados por varios cursos de agua: el Carnaval, el
arroyo Rodríguez y el que lleva el nombre del establecimiento; los tres desembocan
en el Río de la Plata.
“El campo tiene una extensión de más de dos leguas, lindando en su parte
sur con los arrabales de La
Plata.
“Hoy hay allí magníficos edificios y parques que en su género son de los
mejores de la república. La cabaña y la estancia cuentan con instalaciones de
primer orden, que son verdaderos modelos. Con esto y una larga experiencia se
explica que la producción sea inmejorable…
“Todos los años, en las exposiciones-ferias de septiembre que la Sociedad Rural
Argentina celebra en Palermo, se realizan importantes ventas de los productos
de la cabaña Estancia Grande, sin contar las transacciones que durante el año
se verifican en el mismo establecimiento.
“En la sección invernada de los
potreros hay constantemente alrededor de 5000 capones y de 10 a 12.000 ovejas.
“La Estancia
Grande ha concurrido a todas las exposiciones celebradas en
Palermo, bajo los auspicios de la Sociedad Rural Argentina, obteniendo los más
altos premios por los productos presentados.
“Hay en el mismo establecimiento una regular área de tierra dividida en
chacras, en la que se realizan excelentes cosechas de trigo y de maíz”.
Hasta 1944 la Estancia Grande
abarcaba 4459
hectáreas tasadas en unos ocho millones de pesos Moneda
Nacional, más el valor de las construcciones. Las estancias de los Bell eran de
las más prestigiosas entre las asociadas a la Sociedad Rural
Argentina.
El casco
Lo que hoy es la guarnición
militar de City Bell era lo que se consideraba el casco de la Estancia Grande : 25 hectáreas arboladas
y parquizadas como lo muestran fotografías de la época, recostadas en el filo
de la barranca que cae sobre el bañado y el arroyo Rodríguez.
El Casino de Oficiales del cuartel es la casa
principal del viejo casco y habría sido construida por la familia Rodríguez
hacia 1837, y posteriormente ampliada por Jorge Bell. La construcción se
encuentra en la actualidad en muy buen estado de conservación aunque algunas de
las reformas que se le practicaron no condigan con su estilo original.
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| Sello seco de la Estancia Grande (Colección particular). |
Los jardines de la Estancia fueron
realizados en 1888; una magnífica obra de arte del paisajismo. Setenta y cuatro
casuarinas se encolumnaban en galería hacia la última entrada que tuvo la
estancia, que aún pueden verse desde el camino Centenario.
Jorge Bell
habilitó esa entrada por razones de practicidad: el reemplazo de la antigua
entrada de pinos y ombúes de la actual diagonal que lleva su nombre y la calle
Güemes. Nada habría de cierto en una tradición que asegura que esta última vía
desembocaba casi en forma recta en el actual camino Centenario y aún más allá,
desde donde los carruajes tomaban hacia la estación ferroviaria de Villa Elisa.
De hecho, en los tiempos en que el ramal ferroviario no pasaba por City Bell,
la familia residía en el casco de la Estancia Chica y no en el de la Grande.
La organización
La organización en "puestos"
facilitaba la administración de la estancia. En la actualidad sobreviven viejas
construcciones de material que habitaban los puesteros, las cuales gozaban de
los grandes adelantos introducidos por Bell en su heredad: cada uno disponía de
agua corriente gracias a un a red de molinos de viento interconectados. Los
"puestos” eran: del Médano (hoy puede verse la construcción junto al
arroyo Rodríguez, en el límite con Ensenada), el Centinela, el Rincón, de los
Ombúes, el Capitán, de Tablas, Sauce Chico, de las Barrancas, del Arenal
(actualmente, instalaciones del Club Banco Crédito Provincial), del Zanjón, del
Telégrafo y el Sauce.
La estancia tenía la entrada por
la tranquera de la actual diagonal Jorge Bell y Güemes, “pero la cambiaron a la avenida de casuarinas, en el camino Centenario,
cuando lo pavimentaron, porque quedaba mucho más cerca y era camino
pavimentado. ¿Usted sabe la gente que se quedaba a dormir en casa cuando venían
los domingos y llovía? No se podía pasar por ahí: era todos ombúes y barro”,
contó Lorna Bell.
“Los ombúes los había plantado mi abuelo, pero fue lo peor que podía
haber hecho. Mi abuelo hizo la avenida de casuarinas hasta las vías. Iba hasta
allí en el coche y ahí se bajaba y tomaba el tren. Nunca fueron a Villa Elisa.
No sé cómo avisaba al tren para que parara; por ahí le ponía alguna bandera,
algo muy primitivo. Leonardo Pereyra hacía eso en la estancia San Juan”, explicó.
En 1927, a
los setenta años de edad, deja de existir Catalina Shaw, viuda de Jorge Bell y
las necesidades económicas hicieron que sus hijos debieran desprenderse de la Estancia Grande.
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| Lorna, Juan y Audrey, en su infancia. Fueron los últimos habitantes de la estancia. (Colección privada). |
Su hermano Percival Bell
compró entonces parte de la propiedad (unas 150 hectáreas ) por un
monto de $ 20.000, en la que residirán su esposa Alicia Chantrill, y sus hijos Juan
Allan, Audrey María y Lorna Pamela, hasta la expropiación por
parte del Estado en 1944.



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