Tito Taratutto trastabilla. Tonto, tiembla tanto que teme desternillarse. Trasunta tembleque.
Altruista, Teté Tiramonti tira el té que tomaba. Se atora. Tienta tenue tenerle enhiesta la testa torcida de Tito.
Tito tose, contorsiona. Titila la vista tras estrabismo súbito. Arremete Teté, no tira la toalla ni estira la pata; tantea el entorno; atina y sostiene, tiesa, torpe, entera.
Atónita, persiste y lo toma a Tito del torso, le estira el cachete, le frota la frente.
“¡Tanto
tiempo -tartamudea y repite-, tanto tiempo!”. Y al trote triunfal, tomando mate
y masticando torta, Tito Taratutto y Teté Tiramonti transitan triunfales la
ruta estrecha que tira al Poniente.
Guillermo Defranco
07 abr 25

No hay comentarios.:
Publicar un comentario